¡Cuánto Me regocijo en las
criaturas humanas que se deciden a convertirse y no declinan en esa
decisión ante la urgencia de ser firmes, fuertes y decididos para ser
bendecidos por Mí!
Mis hijos en el proceso de
la conversión van dejando trozos de carne malolientes que cargan consigo
y sin darse cuenta continúan siendo ciegos espirituales y soberbios
inútiles. De estas criaturas está saturada la humanidad y es urgente
que tengan la fuerza de mirarse tal cual son, con sus defectos personales y no mirar los ajenos.
Existen detentes que de
tanto repetirlos son piedras pesadas, que unidas al cuerpo como esporas,
les llevan a padecer de falsa sabiduría, de apariencias que son pasajeras y propias de “los lobos con piel de oveja” (Mt. 7,15).
Hermanos:
Miro a mi dulce Jesús con la majestad propia de Su Divinidad y me dice:
Amada Mía:
¡Cuánto Me regocijo en las
criaturas humanas que se deciden a convertirse y no declinan en esa
decisión ante la urgencia de ser firmes, fuertes y decididos para ser
bendecidos por Mí!
Mis hijos en el proceso de
la conversión van dejando trozos de carne malolientes que cargan consigo
y sin darse cuenta continúan siendo ciegos espirituales y soberbios
inútiles. De estas criaturas está saturada la humanidad y es urgente
que tengan la fuerza de mirarse tal cual son, con sus defectos personales y no mirar los ajenos.
Existen detentes que de
tanto repetirlos son piedras pesadas, que unidas al cuerpo como esporas,
les llevan a padecer de falsa sabiduría, de apariencias que son pasajeras y propias de “los lobos con piel de oveja” (Mt. 7,15).
Miren el momento y cómo posan los pies sobre la tierra:
¿Se encuentran firmes, la sienten firme, hijos?...
¿Esa firmeza será perpetua?...
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Miren a sus hermanos que se encuentran probando lo amargo del dolor y la fuerza de la naturaleza.
Les llamo a adentrarse en el Camino de la Verdad, pero:
de la Verdad humilde…
de la Verdad que ama…
de la Verdad que se da…
de la Verdad que no desea todo para sí…
de la Verdad que sabe el caminar del verdadero hijo Mío, al que pulo con cincel para esculpirle.
Hijos Míos, sin la suavidad
de la Verdad y sin la discreción de la Verdad solo logran imponerse…
¿Serán amados o rechazados? ¿Y a qué les he enviado Yo? Les he enviado a
ser fraternos y a ser cumplidores de Los Mandamientos.
Confunden el alzar la voz
ante sus hermanos con demostrar fuerza, poder o sabiduría. De esa forma
logran el efecto contrario y son rechazados.
La mayoría de Mis hijos padecen persecución de quienes no Me aman y persecución gestada por sí mismos. Mis
hijos no solo son perseguidos, sino que lo serán más, ya que Mi Amor
Divino en la criatura humana hace vomitar al enemigo del alma, que les
atrapa por los bajos instintos y por la soberbia que es la maestra de
las almas caídas.
Poseen perseguidores y no lo saben:
La envidia es mala compañera y gran perseguidora de la misma criatura…
La ignorancia del soberbio es gran perseguidora de sí mismo…
La necedad es una feroz perseguidora de sí mismo…
La incomprensión hacia los hermanos se vuelve sobre la misma criatura y sobre su metro cuadrado.
Algunos detentes espirituales repercuten sobre la misma criatura y se expanden hacia los semejantes.
Mi Jesús me muestra a la
criatura humana casi sin caminar de tanto que arrastra sobre sí misma y
no se deja caer por capricho, al negarse a acoger los Pedidos Divinos
para transformarse interiormente. Transformación que debe iniciar por
mirarse a sí mismo y darse cuenta de que no se es como Nuestro Señor
espera de un buen hijo.
Luego me dice:
Amada Mía:
La humanidad va hacia el padecer fuertemente, el mal prevalece y Mis hijos desprecian el bien.
Una criatura humana de
indebidos pensamientos basta para causar mal a cuantos están a su
alrededor. Una sola criatura de bien transforma al mundo y a quienes
toca en su vida.
Diles, hija Mía, que los
elementos azotan a la humanidad en general y deben prepararse
auxiliándose unos a otros. Diles que el corazón de piedra les lleva a
adaptarse al maligno opresor del alma, a ser más duros e inclusive
corren gran peligro de unirse al Demonio.
El padecer se acerca con
prontitud, tantos países sufrirán, que un país no logrará auxiliar a
otros, no les dará el momento preciso.
Europa, cuna de grandes proezas para la humanidad, dejará de serlo ante lo que le espera: la toma de países
y la invasión que se impone con fuerza. Habrá un momento en que las
fronteras no serán para que se movilicen de un país a otro, sino serán
para trasladar a los cautivos de la guerra. Mis hijos se conmocionarán
ante lo que vivirán, ante la maldad que se da hacia el exterior de la
criatura humana en momentos álgidos de decisión.
Un breve silencio… y continúa mi adorado Señor Jesucristo:
Amada:
Yo envío a Mi amadísimo
Ángel de Paz, no para que la criatura humana espere ser salvo sin
méritos personales o piense que llegará a cambiarles en el obrar y
actuar, porque ya debería haberse dado el cambio en ustedes;
sino que llega a dar Mi Palabra a los que poseen sed de Mí, a los que
deseen convertirse en medio del dominio del Anticristo, con la humildad
angelical de quien, siendo preparado por Mi Madre, es el tesoro de Mi
Madre para estos momentos.
Mi Ángel de Paz, es ángel
por ser mensajero fiel de Mi Palabra, la que conoce a la perfección y es
quien ha sido designado por Mi Casa para enseñarles la Ley del Amor.
Amados hijos, no teman que
Mis Ángeles Custodios les protegen y protegerán. Ustedes sean hijos
ejemplares y recibirán la mejor paga: Mi Casa por herencia.
Mis bendiciones sean en cada uno el bálsamo que les atraiga hacia Mí.
Dándome una bendición extensiva para todos me dijo:
Les bendigo a todos, amados Míos.
Su Jesús
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
Miren el momento y cómo posan los pies sobre la tierra:
¿Se encuentran firmes, la sienten firme, hijos?...
¿Esa firmeza será perpetua?...
Miren a sus hermanos que se encuentran probando lo amargo del dolor y la fuerza de la naturaleza.
Les llamo a adentrarse en el Camino de la Verdad, pero:
de la Verdad humilde…
de la Verdad que ama…
de la Verdad que se da…
de la Verdad que no desea todo para sí…
de la Verdad que sabe el caminar del verdadero hijo Mío, al que pulo con cincel para esculpirle.
Hijos Míos, sin la suavidad
de la Verdad y sin la discreción de la Verdad solo logran imponerse…
¿Serán amados o rechazados? ¿Y a qué les he enviado Yo? Les he enviado a
ser fraternos y a ser cumplidores de Los Mandamientos.
Confunden el alzar la voz
ante sus hermanos con demostrar fuerza, poder o sabiduría. De esa forma
logran el efecto contrario y son rechazados.
La mayoría de Mis hijos padecen persecución de quienes no Me aman y persecución gestada por sí mismos. Mis
hijos no solo son perseguidos, sino que lo serán más, ya que Mi Amor
Divino en la criatura humana hace vomitar al enemigo del alma, que les
atrapa por los bajos instintos y por la soberbia que es la maestra de
las almas caídas.
Poseen perseguidores y no lo saben:
La envidia es mala compañera y gran perseguidora de la misma criatura…
La ignorancia del soberbio es gran perseguidora de sí mismo…
La necedad es una feroz perseguidora de sí mismo…
La incomprensión hacia los hermanos se vuelve sobre la misma criatura y sobre su metro cuadrado.
Algunos detentes espirituales repercuten sobre la misma criatura y se expanden hacia los semejantes.
Mi Jesús me muestra a la
criatura humana casi sin caminar de tanto que arrastra sobre sí misma y
no se deja caer por capricho, al negarse a acoger los Pedidos Divinos
para transformarse interiormente. Transformación que debe iniciar por
mirarse a sí mismo y darse cuenta de que no se es como Nuestro Señor
espera de un buen hijo.
Luego me dice:
Amada Mía:
La humanidad va hacia el padecer fuertemente, el mal prevalece y Mis hijos desprecian el bien.
Una criatura humana de
indebidos pensamientos basta para causar mal a cuantos están a su
alrededor. Una sola criatura de bien transforma al mundo y a quienes
toca en su vida.
Diles, hija Mía, que los
elementos azotan a la humanidad en general y deben prepararse
auxiliándose unos a otros. Diles que el corazón de piedra les lleva a
adaptarse al maligno opresor del alma, a ser más duros e inclusive
corren gran peligro de unirse al Demonio.
El padecer se acerca con
prontitud, tantos países sufrirán, que un país no logrará auxiliar a
otros, no les dará el momento preciso.
Europa, cuna de grandes proezas para la humanidad, dejará de serlo ante lo que le espera: la toma de países
y la invasión que se impone con fuerza. Habrá un momento en que las
fronteras no serán para que se movilicen de un país a otro, sino serán
para trasladar a los cautivos de la guerra. Mis hijos se conmocionarán
ante lo que vivirán, ante la maldad que se da hacia el exterior de la
criatura humana en momentos álgidos de decisión.
Un breve silencio… y continúa mi adorado Señor Jesucristo:
Amada:
Yo envío a Mi amadísimo
Ángel de Paz, no para que la criatura humana espere ser salvo sin
méritos personales o piense que llegará a cambiarles en el obrar y
actuar, porque ya debería haberse dado el cambio en ustedes;
sino que llega a dar Mi Palabra a los que poseen sed de Mí, a los que
deseen convertirse en medio del dominio del Anticristo, con la humildad
angelical de quien, siendo preparado por Mi Madre, es el tesoro de Mi
Madre para estos momentos.
Mi Ángel de Paz, es ángel
por ser mensajero fiel de Mi Palabra, la que conoce a la perfección y es
quien ha sido designado por Mi Casa para enseñarles la Ley del Amor.
Amados hijos, no teman que
Mis Ángeles Custodios les protegen y protegerán. Ustedes sean hijos
ejemplares y recibirán la mejor paga: Mi Casa por herencia.
Mis bendiciones sean en cada uno el bálsamo que les atraiga hacia Mí.
Dándome una bendición extensiva para todos me dijo:
Les bendigo a todos, amados Míos.
Su Jesús
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
Hermanos:
Miro a mi dulce Jesús con la majestad propia de Su Divinidad y me dice:
Amada Mía:
¡Cuánto Me regocijo en las
criaturas humanas que se deciden a convertirse y no declinan en esa
decisión ante la urgencia de ser firmes, fuertes y decididos para ser
bendecidos por Mí!
Mis hijos en el proceso de
la conversión van dejando trozos de carne malolientes que cargan consigo
y sin darse cuenta continúan siendo ciegos espirituales y soberbios
inútiles. De estas criaturas está saturada la humanidad y es urgente
que tengan la fuerza de mirarse tal cual son, con sus defectos personales y no mirar los ajenos.
Existen detentes que de
tanto repetirlos son piedras pesadas, que unidas al cuerpo como esporas,
les llevan a padecer de falsa sabiduría, de apariencias que son pasajeras y propias de “los lobos con piel de oveja” (Mt. 7,15).
Miren el momento y cómo posan los pies sobre la tierra:
¿Se encuentran firmes, la sienten firme, hijos?...
¿Esa firmeza será perpetua?...
Miren a sus hermanos que se encuentran probando lo amargo del dolor y la fuerza de la naturaleza.
Les llamo a adentrarse en el Camino de la Verdad, pero:
de la Verdad humilde…
de la Verdad que ama…
de la Verdad que se da…
de la Verdad que no desea todo para sí…
de la Verdad que sabe el caminar del verdadero hijo Mío, al que pulo con cincel para esculpirle.
Hijos Míos, sin la suavidad
de la Verdad y sin la discreción de la Verdad solo logran imponerse…
¿Serán amados o rechazados? ¿Y a qué les he enviado Yo? Les he enviado a
ser fraternos y a ser cumplidores de Los Mandamientos.
Confunden el alzar la voz
ante sus hermanos con demostrar fuerza, poder o sabiduría. De esa forma
logran el efecto contrario y son rechazados.
La mayoría de Mis hijos padecen persecución de quienes no Me aman y persecución gestada por sí mismos. Mis
hijos no solo son perseguidos, sino que lo serán más, ya que Mi Amor
Divino en la criatura humana hace vomitar al enemigo del alma, que les
atrapa por los bajos instintos y por la soberbia que es la maestra de
las almas caídas.
Poseen perseguidores y no lo saben:
La envidia es mala compañera y gran perseguidora de la misma criatura…
La ignorancia del soberbio es gran perseguidora de sí mismo…
La necedad es una feroz perseguidora de sí mismo…
La incomprensión hacia los hermanos se vuelve sobre la misma criatura y sobre su metro cuadrado.
Algunos detentes espirituales repercuten sobre la misma criatura y se expanden hacia los semejantes.
Mi Jesús me muestra a la
criatura humana casi sin caminar de tanto que arrastra sobre sí misma y
no se deja caer por capricho, al negarse a acoger los Pedidos Divinos
para transformarse interiormente. Transformación que debe iniciar por
mirarse a sí mismo y darse cuenta de que no se es como Nuestro Señor
espera de un buen hijo.
Luego me dice:
Amada Mía:
La humanidad va hacia el padecer fuertemente, el mal prevalece y Mis hijos desprecian el bien.
Una criatura humana de
indebidos pensamientos basta para causar mal a cuantos están a su
alrededor. Una sola criatura de bien transforma al mundo y a quienes
toca en su vida.
Diles, hija Mía, que los
elementos azotan a la humanidad en general y deben prepararse
auxiliándose unos a otros. Diles que el corazón de piedra les lleva a
adaptarse al maligno opresor del alma, a ser más duros e inclusive
corren gran peligro de unirse al Demonio.
El padecer se acerca con
prontitud, tantos países sufrirán, que un país no logrará auxiliar a
otros, no les dará el momento preciso.
Europa, cuna de grandes proezas para la humanidad, dejará de serlo ante lo que le espera: la toma de países
y la invasión que se impone con fuerza. Habrá un momento en que las
fronteras no serán para que se movilicen de un país a otro, sino serán
para trasladar a los cautivos de la guerra. Mis hijos se conmocionarán
ante lo que vivirán, ante la maldad que se da hacia el exterior de la
criatura humana en momentos álgidos de decisión.
Un breve silencio… y continúa mi adorado Señor Jesucristo:
Amada:
Yo envío a Mi amadísimo
Ángel de Paz, no para que la criatura humana espere ser salvo sin
méritos personales o piense que llegará a cambiarles en el obrar y
actuar, porque ya debería haberse dado el cambio en ustedes;
sino que llega a dar Mi Palabra a los que poseen sed de Mí, a los que
deseen convertirse en medio del dominio del Anticristo, con la humildad
angelical de quien, siendo preparado por Mi Madre, es el tesoro de Mi
Madre para estos momentos.
Mi Ángel de Paz, es ángel
por ser mensajero fiel de Mi Palabra, la que conoce a la perfección y es
quien ha sido designado por Mi Casa para enseñarles la Ley del Amor.
Amados hijos, no teman que
Mis Ángeles Custodios les protegen y protegerán. Ustedes sean hijos
ejemplares y recibirán la mejor paga: Mi Casa por herencia.
Mis bendiciones sean en cada uno el bálsamo que les atraiga hacia Mí.
Dándome una bendición extensiva para todos me dijo:
Les bendigo a todos, amados Míos.
Su Jesús
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
Hermanos:
Miro a mi dulce Jesús con la majestad propia de Su Divinidad y me dice:
Amada Mía:
¡Cuánto Me regocijo en las
criaturas humanas que se deciden a convertirse y no declinan en esa
decisión ante la urgencia de ser firmes, fuertes y decididos para ser
bendecidos por Mí!
Mis hijos en el proceso de
la conversión van dejando trozos de carne malolientes que cargan consigo
y sin darse cuenta continúan siendo ciegos espirituales y soberbios
inútiles. De estas criaturas está saturada la humanidad y es urgente
que tengan la fuerza de mirarse tal cual son, con sus defectos personales y no mirar los ajenos.
Existen detentes que de
tanto repetirlos son piedras pesadas, que unidas al cuerpo como esporas,
les llevan a padecer de falsa sabiduría, de apariencias que son pasajeras y propias de “los lobos con piel de oveja” (Mt. 7,15).
Miren el momento y cómo posan los pies sobre la tierra:
¿Se encuentran firmes, la sienten firme, hijos?...
¿Esa firmeza será perpetua?...
Miren a sus hermanos que se encuentran probando lo amargo del dolor y la fuerza de la naturaleza.
Les llamo a adentrarse en el Camino de la Verdad, pero:
de la Verdad humilde…
de la Verdad que ama…
de la Verdad que se da…
de la Verdad que no desea todo para sí…
de la Verdad que sabe el caminar del verdadero hijo Mío, al que pulo con cincel para esculpirle.
Hijos Míos, sin la suavidad
de la Verdad y sin la discreción de la Verdad solo logran imponerse…
¿Serán amados o rechazados? ¿Y a qué les he enviado Yo? Les he enviado a
ser fraternos y a ser cumplidores de Los Mandamientos.
Confunden el alzar la voz
ante sus hermanos con demostrar fuerza, poder o sabiduría. De esa forma
logran el efecto contrario y son rechazados.
La mayoría de Mis hijos padecen persecución de quienes no Me aman y persecución gestada por sí mismos. Mis
hijos no solo son perseguidos, sino que lo serán más, ya que Mi Amor
Divino en la criatura humana hace vomitar al enemigo del alma, que les
atrapa por los bajos instintos y por la soberbia que es la maestra de
las almas caídas.
Poseen perseguidores y no lo saben:
La envidia es mala compañera y gran perseguidora de la misma criatura…
La ignorancia del soberbio es gran perseguidora de sí mismo…
La necedad es una feroz perseguidora de sí mismo…
La incomprensión hacia los hermanos se vuelve sobre la misma criatura y sobre su metro cuadrado.
Algunos detentes espirituales repercuten sobre la misma criatura y se expanden hacia los semejantes.
Mi Jesús me muestra a la
criatura humana casi sin caminar de tanto que arrastra sobre sí misma y
no se deja caer por capricho, al negarse a acoger los Pedidos Divinos
para transformarse interiormente. Transformación que debe iniciar por
mirarse a sí mismo y darse cuenta de que no se es como Nuestro Señor
espera de un buen hijo.
Luego me dice:
Amada Mía:
La humanidad va hacia el padecer fuertemente, el mal prevalece y Mis hijos desprecian el bien.
Una criatura humana de
indebidos pensamientos basta para causar mal a cuantos están a su
alrededor. Una sola criatura de bien transforma al mundo y a quienes
toca en su vida.
Diles, hija Mía, que los
elementos azotan a la humanidad en general y deben prepararse
auxiliándose unos a otros. Diles que el corazón de piedra les lleva a
adaptarse al maligno opresor del alma, a ser más duros e inclusive
corren gran peligro de unirse al Demonio.
El padecer se acerca con
prontitud, tantos países sufrirán, que un país no logrará auxiliar a
otros, no les dará el momento preciso.
Europa, cuna de grandes proezas para la humanidad, dejará de serlo ante lo que le espera: la toma de países
y la invasión que se impone con fuerza. Habrá un momento en que las
fronteras no serán para que se movilicen de un país a otro, sino serán
para trasladar a los cautivos de la guerra. Mis hijos se conmocionarán
ante lo que vivirán, ante la maldad que se da hacia el exterior de la
criatura humana en momentos álgidos de decisión.
Un breve silencio… y continúa mi adorado Señor Jesucristo:
Amada:
Yo envío a Mi amadísimo
Ángel de Paz, no para que la criatura humana espere ser salvo sin
méritos personales o piense que llegará a cambiarles en el obrar y
actuar, porque ya debería haberse dado el cambio en ustedes;
sino que llega a dar Mi Palabra a los que poseen sed de Mí, a los que
deseen convertirse en medio del dominio del Anticristo, con la humildad
angelical de quien, siendo preparado por Mi Madre, es el tesoro de Mi
Madre para estos momentos.
Mi Ángel de Paz, es ángel
por ser mensajero fiel de Mi Palabra, la que conoce a la perfección y es
quien ha sido designado por Mi Casa para enseñarles la Ley del Amor.
Amados hijos, no teman que
Mis Ángeles Custodios les protegen y protegerán. Ustedes sean hijos
ejemplares y recibirán la mejor paga: Mi Casa por herencia.
Mis bendiciones sean en cada uno el bálsamo que les atraiga hacia Mí.
Dándome una bendición extensiva para todos me dijo:
Les bendigo a todos, amados Míos.
Su Jesús
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA