Pueblo Mío:
Amado Pueblo Mío, no les abandono
cuando son más asediados por el Demonio. Al contrario, les protejo y
envío Mis Ejércitos Celestiales por la SALVACIÓN DE UNA SOLA ALMA, PERO ESA ALMA DEBE DESEAR SALVARSE Y MANTENERSE DISPUESTA A SER RESCATADA.
Esto no implica que Mi Pueblo no
padezca para su propia purificación, no implica que gusten del Cielo por
adelantado. Junto a toda la humanidad, Mis hijos pasan por el tamiz de
las pruebas y salen triunfantes.
La humanidad ha sido probada y ha
padecido pruebas innegables a causa de la debilidad en la Fe y la
pronta acogida que le ha brindado al Demonio. La estrategia del Demonio
ha superado a Mis hijos y estos han caído en las garras de la envidia,
mala consejera al llevarles a querer alcanzar Mi Voluntad sin pasar por
este “Escultor Divino”.
La batalla entre “el Bien y el
Mal” ha existido y el hombre no logra retener las experiencias, sino
continúa padeciendo su propia desobediencia.
Mi Pueblo mira en pequeño los
sucesos de la historia, y los que viven en este instante en que la
persecución del Demonio se extiende por toda la Tierra, en ese afán de
que las almas se pierdan, miran descuidadamente y sin conciencia Mi
Palabra, y la de Mi Madre.
Miran la punta del iceberg, sin
procesar la profundidad de lo que viven en este presente y lo que
vivirán en lo sucesivo, les hablan de acuerdos de paz y no visualizan la
anticipación de Mi Palabra para que despierten antes de la tormenta. La
desobediencia hace a Mis hijos ciegos y sordos, la astucia del Demonio
les enloda la mente para que como ríos de lodo, los Míos se contaminen y
padezcan graves enfermedades espirituales.
Esta peste que invade a los Míos
en esta etapa de la historia de la humanidad, es totalmente dirigida a
pervertir la mente del hombre para que la conciencia colapse y el caos
se apodere de Mis hijos, siendo como barcos a la deriva.
La Tierra ha variado su eje, el
magnetismo le conduce hacia otro sentido, lo que provoca grandes e
inesperados efectos sobre la Tierra, sobre el hombre, sobre toda la
naturaleza. Así sucede a Mis hijos, el magnetismo que genera el mal hace
que la humanidad varíe su pensamiento, sus gustos, sus deseos, sus
propósitos y de un instante a otro sea una criatura totalmente
diferente. Mi Pueblo no mira las entrañas del enfrentamiento del bien
contra el mal, ni mira con preocupación la proliferación de normas
contrarias a Mí en todo lo que Me pueda representar, no mira las agendas
pestilentes de pecado que aprueban en los países, no miran cómo Soy
alejado poco a poco, con gran diplomacia, de Mi Casa, de los Templos,
pero más grave es cómo por voluntad humana, el hombre me retira de su
vida.
“Por eso tomad las armas
de Dios, para que podáis resistir en el día funesto y manteneros firmes
después de haberlo vencido todo.” (Ef. 6: 13).
Mi Pueblo vive la gran Batalla
universal profetizada entre “el bien y el mal” y no desean creerlo. Gran
parte de Mis hijos han abrazado al Demonio, sus perversiones, sus
caminos de inmoralidad extrema, de muerte, que les lleva a perder el
alma sino se arrepienten. Olvidando La Ley Divina, se atreven a profanar
lo que es de Mi Casa, cometen actos sacrílegos para satisfacer al
Demonio. Ese cúmulo de mal contiene dentro de sí la fuerza propia de ese
actuar y obrar del Demonio y al no encontrarse firmes en la Fe, no
logran ser inmovibles.
Aliméntense de Mi Cuerpo y Mi Sangre, oren y sean Mi Amor, Mi Misericordia y Mi Esperanza para sus hermanos.
“Mi Reino no es de este mundo” (Cfr. Jn 18, 36), Mi Reino sobrevivirá por los siglos de los siglos.
Mi Pueblo debe conocer las Profecías que Mi Madre y Yo les hemos dado para que no les encuentre dormidos.
Mi Madre Prepara Mi Segunda Venida y Ella, de Su Mano llevará a Mi Ángel de Paz (1)
a Mis Hijos para que les dé Mi Amor, Mi Guía y les sostenga. Entonces
los incrédulos mirarán a Mi Ángel de Paz y le escucharán y retomarán la
esperanza. Mi Madre: Puerta del Cielo, Estrella de la Mañana, Sol que
nunca se oscurece, por encargo de Nuestra Trinidad Sacrosanta, es el
Arca de Salvación en los últimos Tiempos. Mi Madre Me llevó en su
Vientre y ese Vientre Bendito será quien conduzca a Mi Pueblo hacia Mí.
Oren hijos Míos, oren por Occidente se ha contaminado y Me desobedece.
Oren hijos Míos, oren para que resistan hasta el final.
Oren hijos Míos, Oren por Canadá, lo inesperado llega a esa nación.
Amado Pueblo Mío, ¡despierten! Mi llamado es urgente, no duerman.
¡YO VENCERÉ! (Cfr. Mt 16,18).
Su Jesús.
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA


